Es curioso las cosas que nos trae esta pandemia, que todo lo revuelve.  

Auguraban algunas encuestas que después del #Covid y cuando se pudiera viajar, los españoles se refugiarían en los viajes de proximidad, las costas o islas nacionales. Y en esto llegó la Semana Santa, todavía con el Pandemia muy activa y me vino a la memoria aquella campaña de Halcón viajes de “Curro se va al Caribe”, del Verano de 1.996.

¿Qué ha propiciado este repentino amor por las tierras caribeñas en esta última Semana Santa? ¿Podemos extrapolar este comportamiento para realizar predicciones de cara al próximo verano?

Sin ánimo de echar más leña al fuego eterno y respondiendo a lo primero podríamos considerar varios aspectos determinantes: La tan manida incertidumbre, el despropósito o la ausencia de criterio y sentido común en las medidas que han tomado las autoridades competentes en materia de restricciones de movilidad. 

Ya me pronuncie hace unos días sobre la coherencia que la Unión Europea pedía a España en su política de restricciones de viajes domésticos vs viajes internacionales pero que, “aparentemente”, no aplicaba en su propio territorio. Y claro, si al personal le dices que no puede salir de su provincia para ir a su apartamento en la Playa, pero no le dejas claro si puede, o no, viajar al Caribe algunos dijeron, pies para que os quiero. 

Tal era el “vacío legal” y la incertidumbre, en relación a este tipo de viajes internacionales, que los días previos a la Semana Santa los abogados y departamentos jurídicos de los grandes turoperadores españoles echaban humo. Mientras estos redactaban protocolos de actuación ante posibles cancelaciones de última hora, los departamentos de contratación analizaban si podían doblar las operativas a destinos como Punta Cana. Vamos, la situación ideal para una correcta planificación. 

En relación a que predicciones podemos realizar de cara al próximo verano todo depende. Del nivel de vacunación al que lleguemos (miedo me dan las últimas promesas que nos llegan al respecto y la guerra abierta entre administraciones) y del nivel de incertidumbre en el que nos encontremos en un par de meses (Y sigo teniendo el mismo miedo).  

Hosteltur se hacía eco hace unos días del impacto de la pandemia del Coronavirus en este artículo sobre el nuevo tamaño del mercado emisor español, en el que mostraba la  evolución 2005-2020 del gasto turístico de los españoles en el extranjero.

Es complicado saber si dentro de 10 años recordaremos el 2019 como el año del último record en el sector turístico de nuestro país, como emisor o como destino, pero todo apunta a que así será. 

Para concluir y tratando de predecir dónde viajaremos, o podremos viajar, el próximo verano y salvo que alguien postule lo contrario, podríamos afirmar, si se me permite la expresión, que nadie tiene ni puñetera idea de dónde viajarán los españoles el próximo verano. 

Así que solo nos queda, trabajar, analizar tendencias y planificar que, llegado el momento, ya haremos lo que mejor se nos da en este país, improvisar.  

Ya sabes que soy optimista reconocido así que no pierdas la esperanza.