El emblemático Hotel Ritz de Madrid reabre con una inversión cercana a los 100 millones de euros y su “vecino de enfrente” el también icónico Hotel Westin Palace dispuesto a presentar un ERE del 44% de su plantilla. ¿Qué está pasando en Madrid?  

La historia y la experiencia nos enseña que las crisis presentan oportunidades para nuevos proyectos y emprendimientos pero no siempre las empresas quieren, o pueden, abordarlos. 

La industria hotelera de nuestro país goza, por lo general, de una salud de hierro. Especialmente  las grandes cadenas vacacionales, en manos de las familias, algunas ya segundas  generaciones,  de los empresarios turísticos más reconocidos y respetados de nuestro sector. 

Sin embargo, no ocurre lo mismo en el segmento urbano que además de ser “manejado” en muchos casos por grandes fondos de inversión, con una visión más “aséptica”, tiene en ocasiones un comportamiento muy diferente.  

Hace unos días la prensa económica proclamaba a Madrid como la nueva capital europea del lujo ante el próximo desembarco de las “supermarcas” hoteleras en la ciudad. 

El contrapunto lo encontrábamos en ciudades como Londres, ahora en pleno Brexit, o Barcelona, últimamente con demasiado ruido político y social, que se veían antes con mejores ojos para el turismo de lujo. 

Conviene tener presente aquello que siempre nos recuerdan los economistas. “El dinero”, ante la incertidumbre o inseguridad jurídica prefiere ver los toros desde la barrera. 

Es evidente que Madrid ha tomado la delantera como destino de turismo de lujo con proyectos como el nuevo Four Seasons que, de la mano de la firma de arquitectura española Estudio Lamela, ya luce con luz propia en el Centro Canalejas Madrid y otros que veremos aterrizar en los próximos meses. 

Sin embargo y como exponía al principio citando el delicado caso del Hotel Westin Palace la historia también nos enseña que la suerte no sonríe a todos de la misma manera. 

En relación a esto último conviene recordar que a pesar de las buenas noticias sobre el interés de las grandes marcas hoteleras en nuestro país, en la capital todavía permanecen cerrados el 60% de los hoteles de cinco estrellas, con lo que todavía se me antoja demasiada travesía por el desierto. 

¿Qué podría ser un buen detonante para el pistoletazo de salida de la nueva reactivación turística que todos deseamos?

Mirando más a nuestro mercado nacional, el fin del estado de alarma el próximo 9 de mayo puede ser un buen termómetro. Un punto de inflexión, si no hay sorpresas de última hora, que nos permita comprobar si hay razones para la esperanza. 

Si el ritmo de vacunación toma la velocidad adecuada, cada vez con más brío, es posible que en los próximos meses veamos un cambio de tendencia y mejores sensaciones. 

Buscando un símil de tertulia futbolística, ahora con tanto frenesí con la “supuesta” llegada de la Superliga, quién nos dice que el Hotel Ritz y su reapertura no se convierten en el nuevo Cristiano Ronaldo que arrastre a Madrid a una ganar una nueva Champions League “del turismo de lujo”.

Pronto conoceremos cuál es el desenlace.