No estamos ante un tema menor. Se trata de un contrato con un valor estimado de más de 700 millones de euros para las próximas tres temporadas. Los ya conocidos tres lotes (costas peninsulares, islas y turismo de interior), que nos presentan con la boca pequeña y que volverán a dar que hablar con la llegada de nuevos jugadores.

El programa de Turismo Social del Imserso siempre fue visto con buenos ojos por todos los implicados (la administración, las agencias de viajes, los proveedores de servicios, las empresas adjudicatarias y por supuesto los viajeros). Sin embargo, hay un runrún que no termina de contentar a todos por igual. Serán las cosas de la pandemia que nos trae estos lodos. 

Decía antes lo de la boca pequeña porque nuevamente nos encontramos ante una administración y clase política que tarda en reaccionar con las decisiones que afectan a nuestro sector turístico. Tomar decisiones nunca fue fácil: no lo era antes de la pandemia, ni lo será después de ella. No obstante, y no descubro nada nuevo, hubiera sido deseable una mayor participación o escucha activa en estos menesteres del sector privado implicado.

Las empresas adjudicatarias hasta la fecha (Mundosenior y Mundiplan) tienen la mosca detrás de la oreja, porque se enfrentan a nuevos contrincantes que, quién sabe, podrían hacer peligrar su posición de liderazgo. Algunos profesionales no terminan de ver una amenaza real, un servidor entre ellos, pero el tiempo dará o quitará razones y muy pronto se desvelará el entuerto. 

De hecho, algunas asociaciones y patronales hoteleras han mostrado su malestar sobre lo “raquítico del programa”, alertando la pérdida de oportunidad para el Estado, que por cada euro invertido, recoge 1,7 euros. Si nos fijamos en el eslabón más débil, las agencias de viajes, este sector tampoco está para muchas fiestas. Sin ir más lejos, leíamos  hace solo unos días que las agencias ingresarán 1,5 millones menos por el recorte de plazas del Imserso, con lo que seguirán surfeando la crisis a la espera de tiempos mejores.

Un colectivo con ganas de viajar

Es difícil comprender por qué se recorta la oferta de plazas cuando se trata, seguramente, del colectivo con más ganas de viajar y, como reza el titular de este artículo, estarán, posiblemente, todos vacunados. Quizás nos está diciendo la administración, con esta apuesta a medio gas, que no las tiene todas consigo, que hay miedo a que la demanda ni siquiera cubra la oferta de plazas. O se trata más bien de temor a lo que está por llegar con el avance de la variante delta.

Los clientes han sido los más olvidados y menos consultados en todo este asunto. Sin ninguna encuesta ni estudio sociológico que lo avale, seguramente estarán ansiosos por volver a sentirse libres, a salir de sus casas, a recuperar las sensaciones y emociones que solo encontramos al viajar a otro destino.

Caemos de nuevo en los mismos errores del pasado. Con esta apuesta tan comedida o temerosa, se vuelve a transmitir a la sociedad un cierto clima de incertidumbre que, desde luego, no ayudará en su comercialización y no estamos, ni para escatimar esfuerzos, ni para dejar pasar más trenes.

Artículo publicado en Agenttravel, 27 de julio 2021