Tras una Semana Santa con mejores resultados de lo esperado (es el sentir general, aunque nunca llueve a gusto de todos) las miradas ya están puestas en una temporada de verano que algunos osados vaticinan de récord.

Somos un país de excesos, lo he manifestado en otras ocasiones, que no gusta de posiciones mesuradas y equilibradas, o nos vamos a la ruina o nos comemos el mundo. Cierto es que los economistas siempre nos recuerdan que España es uno de los países de la Unión Europea que más sufre cuando la economía europea va mal, pero de los que mejor despertar tiene, cuando se atisban vientos más favorables. El motivo, es un suponer, se debe a que somos un país de servicios orientado al Turismo y el Ocio. Entiéndase que la frase se formula en sentido positivo.

“Nos encontramos a las puertas de mayo y el verano sin vender”, me comentaba hace unos días, con cara de circunstancias, el director general de uno de los turoperadores más importes de nuestro país, situación que podríamos trasladar al resto de actores. Téngase en cuenta, para este ejercicio de reflexión, que me refiero al estado de las ventas de los principales turoperadores de nuestro mercado emisor.

Dando por cierto el diagnóstico anterior, ¿deberían estar preocupados?, ¿hay tiempo suficiente para vender los cientos de miles de plazas de riesgo contratadas con la foto actual a inicios de mayo? Tiempo, matemáticamente hablando, sí, demanda suficiente para cubrir tanta oferta en ciertos destinos, quizás sea otro cantar.

La turoperación de riesgo

En el ecosistema de la turoperación tradicional de riesgo, basada en programaciones chárter especiales como foco principal de su actividad (sean o no propietarios de las compañías aéreas que gestionan estas operaciones) lo habitual era contar con unos niveles de ocupación cercanos al 50% cuando mayo se iba apagando y veíamos por el retrovisor los primeros días del mes de junio. Este mes solía anunciar el inicio de las primeras operaciones chárter. Añadiendo el frenesí del inicio de la temporada y las ventas de última hora teníamos la maquinaría a pleno rendimiento y perfectamente engrasada.

Pensemos en positivo, la sensación generalizada es que estamos a tiempo de encarar la temporada con garantías para que los números nos salgan a final de año, con lo que cruzaremos los dedos.

Fortalezas y debilidades del sector turístico

Nuestro sector turístico, con sus jugadores siempre en continuo movimiento para ganar posiciones de ventaja en el tablero, pertenece a una industria que posee grandes fortalezas. Sin embargo, sus debilidades, que también las tiene, le vienen en muchos casos por elementos externos que escapan a su control. Situaciones que nos obligan a vivir bajo un estado de permanente agitación, no apta para corazones delicados, ni para todos los bolsillos.

Agencias de viajes y operadores turísticos han multiplicado sus ventas en las últimas semanas y parece que las ofertas de empleo vuelven a salir al escenario, entonces, ¿por qué no ser optimistas? Confiemos en que la evolución de esta Semana Santa sea el preludio de una buena temporada, tan necesaria para las empresas turísticas como para una sociedad hastiada de tanta penuria y con ganas de viajar.

Artículo publicado en Caribbean News Digital, 28 de abril 2022