España, igual que el resto de las economías mundiales, se ha enfrentado a grandes retos en estos últimos años. Nadie dijo que reconstruir una economía maltrecha y un tejido empresarial en estado de shock fuera tarea fácil. Sin embargo, pretender hacerlo con campañas de marketing grandilocuentes de difícil aterrizaje en lo terrenal no parece el mejor camino.

El pasado febrero escribí un artículo sobre los fondos europeos bajo el título de Fondos Next Generation ¿Es oro todo lo que reluce?, donde ya mostraba ciertos recelos ante tanta algarabía y celebración anticipada. Después de un Fitur que nos había dejado muy buenas sensaciones, el sector turístico estaba rebosante de optimismo. Cierto es que en el ocaso de mayo y ante el próximo despertar de junio, el sentir generalizado es que tendremos una magnífica temporada.

Pero no distraigamos la mirada en la próxima temporada de verano, refugio siempre de debates socorridos, para volver al relato de lo que nos trajo aquí, porque uno tiene la sensación de que el programa Kit Digital no termina de cuajar en el tejido empresarial de nuestro país, a pesar de lo bien que nos lo han vendido.

El programa Kit Digital y su razón de ser

Kit Digital es el programa de ayudas para Pymes y autónomos del Ministerio de Asuntos Económicos y Transformación cuyo objetivo es ayudar a modernizar el tejido productivo español gracias a la digitalización de las empresas de nuestro país.

Con una dotación de 3.067 millones de euros, procedentes de los fondos Next Generation de la Unión Europea, está dirigido a ciertos segmentos de pymes y autónomos a los que ofrece diferentes soluciones para su digitalización.

Las soluciones a las que podemos optar dentro de este programa son las siguientes:

  • Sitio web y presencia en internet.
  • Comercio electrónico.
  • Gestión de redes sociales.
  • Gestión de clientes
  • Business Intelligence y analítica.
  • Gestión de procesos.
  • Factura electrónica.
  • Servicios y herramienta de oficina virtual.
  • Comunicaciones seguras y ciberseguridad.

Los beneficiarios de estas ayudas podrán ser las pequeñas empresas y personas en situación de autoempleo, con domicilio de fiscal en territorio español y que se encuentren dentro de alguna de estas categorías:

a) Segmento I: Pequeñas empresas entre 10 y menos de 50 empleados.

b) Segmento II: Pequeñas empresas o Microempresas entre 3 y menos de 10 empleados.

c) Segmento III: Pequeñas empresas o Microempresas de entre 0 y menos de 3 empleados.

Hasta aquí nada que objetar, las soluciones incluidas en el programa Kit Digital pueden ser de utilidad para iniciar un proceso de digitalización y los segmentos elegidos, entiendo que no debe ser tarea fácil, podríamos darlos por buenos. Las ayudas, que van desde una cuantía máxima de hasta 12.000 euros para el segmento I hasta los 2.000 euros para las del segmento III tampoco parece que sean como para tirar la casa por la ventana.

Sin embargo, a partir de aquí nos adentramos en un Vía Crucis de difícil encaje para corazones delicados.

¿Qué opinan las empresas de este programa?

La ayuda Kit Digital se solicita en la sede electrónica de Red.es y se articula a través de un “bono digital” que, una vez concedido, podrán utilizar las empresas para desarrollar alguna de las soluciones antes descritas, contratando los servicios de un agente digitalizador.

Es decir, primero tienes que obtener el bono digital y después elegir al agente digitalizador más adecuado para recorrer juntos el camino acordado. Cliente y agente digitalizador tendrán que ir de la mano durante el desarrollo del proceso en cuestión y en su posterior justificación, según indican las bases del programa.

El mayor problema que nos encontramos es que todo lo que rodea al proceso, tramitación de la solicitud y elección de agente digitalizador es confuso, complejo y ausente del soporte adecuado. Incertidumbre que lleva a la frustración de las empresas solicitantes y desesperación de los agentes digitalizadores. Estos últimos no terminan de ver claro el retorno de esta aventura.

La idea es buena y el propósito loable, no me cabe la menor duda. Sin embargo, si no se acelera el paso desde la propia administración para conceder los bonos digitales ya solicitados y se simplifican los procesos para poner en marcha la maquinaria, me temo que no llegará a buen puerto este barco que parece navegar sin rumbo claro ni capitán al mando.

Artículo publicado en Caribbean News Digital, 25 de mayo 2022